UD Almería 4 – 1 Real Zaragoza | Crónica

UD Almería 4 – 1 Real Zaragoza | Crónica

La culpa de verte caer

Un 18 de marzo de 1932 se firmó el acta fundacional de la entidad que le da alma a un sentimiento eterno, a una razón de vida: el Real Zaragoza. Estamos, así, a las puertas de una efemérides sagrada que se acomoda en el corazón del zaragocismo. Hoy, por el contrario, las tinieblas se ciernen sobre el mañana blanquillo. Un porvenir zarandeado por la ignominia que vierten sobre el escudo del león quienes han generado una situación que anuncia un dramático final.

El Zaragoza sufrió ayer una dolorosa derrota. Estos jugadores, ahora mismo, no son un equipo, del mismo modo que en ocasiones un grupo de islas no conforman un archipiélago. Eso lo demostraron ayer con un partido abominable, refrendo de lo que ya nos regalaron el sábado pasado y lo que nos han venido anunciando los últimos meses.

En el minuto 15 el Almería ya llevaba una ventaja de 2-0. Corta, porque sus acciones le habrían podido llevar a una distancia mayor. No por su trabajo, que no estaba mal, sino por la torpeza y desidia del equipo de Ramírez. Un equipo que había remodelado, imagino, a su gusto, con esos tres centrales de flan de huevo, con sus dos laterales amortizados y un centro del campo esmochau, sin pulso ni músculo. ¡Ah! Y un portero al que todo lo que le llega se convierte en gol. Por infortunio y por ineficacia.

El choque era un festival de propósitos y despropósitos. Los primeros, del lado local. Los segundos, siempre de los foranos. En medio de semejante escenario no había lugar para el acercamiento a lo que un partido de fútbol nos tiene que dar. Ni una disputa, ni una combinación, ni un gesto táctico, ni una mirada de fortaleza compartida. Un desastre sin adjetivo posible.

En la banda, Ramírez guardaba sus manos en los bolsillos y mantenía una mirada perdida que sus chicos recibían como un mensaje de catástrofe inevitable. Es verdad que el fútbol a veces te regala lo inesperado y eso ocurrió en el minuto 25, cuando una jugada por la banda derecha acabó en un centro raso de Francho que remató en propia Edgar. Un hecho afortunado que, sin embargo, no valió para nada. El Zaragoza era una femera futbolística, un concepto erróneo que no daba una a derechas. Enfrente, un Almería que jugaba con su rival como una manada de orcas con una foca. Esa es la razón por la que todos sabíamos que un nuevo gol llegaría en cualquier momento.

El minuto elegido fue el 49: Tasende, un jugador que cada día se trastuca más, perdió un balón en el centro del campo que acabó en las botas de Melamed. No le hizo falta mucho al jugador almeriense para armar un chut diagonal y colocado en la escuadra de Femenías para cantar el tercero.

En la caseta no pasó casi nada. Un simple cambio, el de Calero por Tasende, y nada más. No se encontraba el grupo para muchas juergas y pronto nos lo hicieron saber. Una simple falta lejana le valió al cuadro andaluz para cerrar el cuarto gol, remate con el hombro incluido.

Ramírez agitó la rebotiga y ahí encontró a Bazdar, a Guti y a Liso. Aprovechó para mover las piezas y buscó nuevos caminos. Dani Gómez se atrevió a meter un gol pero se quedó a medias, porque lo evitó Edgar. Nada por aquí y mucho menos por allá. El equipo, los zagales, deambulaban por el césped imitando a los inanimados seres de “Walking dead”, solo que sin emitir ni un solo sonido. Si algún corazón latía nadie podría oírlo, tan baja era la intensidad.

Todo mal, pero siempre puede ser peor. Bazdar, esa sombra bosnia que en nada recuerda al chico que nos ofreció destellos estelares el pasado otoño, acabó en la calle después de propinarle un duro plantillazo a un rival. Otra muestra más de lo arrebullonadas que están las cabezas de los jugadores zaragocistas, de sus técnicos y de los cuadros directivos, allá do quiera que estén.

Nadie negará que el futuro del equipo y por tanto del club es un futuro empudegao, que huele a desastre. Nadie negará, tampoco, que el mañana es negro como el pecho de una picaraza. Nadie, en fin, podrá ya decir que no pasa nada, que no hace falta mirar a la clasificación. Es lo que tiene amar a un club mediocre, que el amor no entiende de grandezas extranjeras. Solo de la pequeñez de lo nuestro.

Ficha técnica

UD Almería:
Maximiano; Pubill (Perovic, 87′) Édgar, Radovanovic, Bruno Langa; Lopy, Melero (Arribas, 78′), Robertone (Lázaro, 66′); Puigmal (Pozo, 46′), Melamed (Clua, 66′), Luis Suárez.

Real Zaragoza:
J. Femenías; Luna (Liso, 59′), Vital, Jair Jr., E. Clemente; Tasende (I. Calero, 46′); Arriaga, Toni Moya (Raúl Guti, 60′), Francho; M. Soberón (Baždar, 59′), Dani Gómez.

Goles:
1-0 Min.6, Édgar; 2-0 Min.16, Luis Suárez; 2-1 Min.25, pp Édgar; 3-1 Min.45, Melamed; 4-1 Min.53, Pubill.

Árbitro:
Sr. Palencia Caballero. Amonestó a Lopy por parte local y a Luna y Baždar (roja) por parte visitante.

Incidencias:
Partido de la Jornada 31 de LaLiga Hypermotion 2024-25 disputado en el UD Almería Stadium.

Puntuaciones

Femenías: 0. Cuatro disparos, cuatro goles.
Luna: 1. Luchó pero no le lució.
Vital: 0. Hundido en su ineficacia.
Jair: 1. Algún gesto correcto, no pudo con Suárez.
Clemente: 1. Por su lado vino todo el veneno. No lo combatió.
Tasende: 0. Desastroso partido.
Francho: 1. Corrió con ganas pero sin acierto.
Arriaga: 1. Reubicado en su lugar, anduvo errático.
Moya: 1. Desorientado y vacío.
Dani Gómez: 1. Algo buscó pero no encontró nada.
Soberón: 1. Muy solo, no fue él.
Calero: 1. Su presencia, inadvertida.
Guti: 1. No logró enganchar con la nada.
Bazdar: 0. Desconectado, recibió una roja.
Liso: 1. Jugó de algo que no conoce.

por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello

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