El malherido corazón zaragocista recibió anoche una inmisericorde puñalada en forma de cruel y vergonzosa derrota. Los cuatro goles encajados ante un rival menor señalan la cara oculta de la luna blanquilla. Allí, donde habitan las patrañas que tratan de convertir en verdad quienes gobiernan el club de nuestras vidas.
Ramírez es un entrenador preso de su discurso. Es cierto que el equipo tiene un grave problema de jugadores, una certeza que siempre se ha evitado ser reconocida ante los micrófonos. Por eso, ayer, día clave aunque en algunos entornos se haya negado que así fuese, la temporada se quitó la careta y nos regaló un relato en el que el pánico es el protagonista y el desastre el libreto de la obra. Pero veamos.
La alineación vio la aparición de Clemente para suplir a Jair, ese central que está viviendo una dolorosa temporada pero que ahora mismo es el mejor situado para cubrir una posición maldita. Con esa única novedad comenzó el partido a lomos de una serie de ráfagas zaragocistas de gran calibre. Hasta cinco remates vio silbar muy cerca Dani Martín en los primeros cinco minutos. Era una declaración de intenciones. También un ejemplo de impericia. Ninguno de ellos llegó a destino aunque el perfume de la noche anunciaba destellos favorables.
Bajo un infame aguacero que, seguro, evitó una buena entrada en La Basílica, el Zaragoza se movía bien. Ágil, esbelto en las formas y discutiendo todos los balones, las ocasiones o se anunciaban o se declaraban. Y una de ellas se convirtió en penalty. Era el minuto 13 cuando Soberón, una vez más marcando la diferencia entre la calidad y la torpeza, recogió un balón en el área. No se lo pensó y disparó raso y fuerte pero el cuero tropezó en Barzic, concretamente en su mano izquierda. El VAR avisó al trencilla, De la Fuente Ramos, quien decidió que aquello era punible. Dani Gómez, seguro, convirtió la pena máxima y el 1-0 subió al vetusto marcador.
Era un Zaragoza audaz, con la rasmia cosida al pecho y decidido a hacer sangre. Esa oleada de fuego húmedo duró algunos minutos más y obligó al Eldense a jugar su peor media hora desde que lo dirige Oltra, según él mismo declaró, pero un chispazo invisible activó al cuadro levantino. Fue un momento imperceptible en el que algo ocurrió para que el balón cambiase de zona de paseo y comenzase a desplazarse por Territorio Miedo. Por la defensa zaragocista, es decir.
Mucho tuvo que ver la versatilidad y habilidad de Marc Mateu, uno de esos jugadores que siempre hace daño cuando el balón lo busca a él. Sus centros son mortíferos, letales, y además le tiene tomada la medida al Zaragoza, club en el que jugó y al que le encanta martirizar. Su primera estocada vino en el minuto 31. Sacó un córner con la maestría de un ángel exterminador y el balón lo remató Piña muy fácil, porque nadie se lo impidió. Crochet al mentón anímico del equipo.
El universo emocional del zaragocismo se tambaleó y acabó de derrumbarse tres minutos después. Uno, que le tiene mucha fe a los jugadores que lo dan todo, mostró ante los suyos el temor a que Gámez nos hiciese daño. Y lo hizo. Sin querer, como dicen los chicos pequeños, pero lo hizo. El valenciano recibió un jugoso caramelo en la banda y no le quedó más remedio que ponerla en el área. Allí surgió como un cohete Víctor García y su remate se coronó como el 1-2.
Una nueva prueba de la fragilidad del sistema defensivo local y como las armas del Zaragoza no pasan por fortalecerse atrás no le queda más remedio que tirar del talento que ha acumulado en la delantera. En esta ocasión el equipo echó mano de su repertorio, guiado por Dani Gómez y, sobre todo, Soberón. Una jugada muy fina trenzada por el 9 en combinación con Tasende acabó en los pies del cántabro, que logró el 2-2 un minuto antes del descanso. Gol de alivio.
La vuelta al césped se produjo al compás de la misma melodía. El ataque es la mejor defensa y esos argumentos sí que los maneja bien el equipo de Ramírez, al igual que lo hizo con Víctor. Pau Sans, Francho y Liso lo intentaron con toda la energía que acumulan, pero sin éxito. Y ese es el dolor del Zaragoza: si no se marca luego viene la pena. Marc Mateu, siempre Marc, botó un córner y la jugada le salió redonda al Eldense. Amago de un delantero, chut al área pequeña, rebote extraño, fuera de juego posicional y remate de Víctor García sin oposición. Otra vez cuesta arriba. Otra vez contra corriente.
El equipo había puesto todo el empeño en espavorecer al rival y lo había logrado pero sin fortuna, sin encontrar la red. Es un problema mental y de fe en las propias posibilidades. También de talento. Son algunas de las razones que explican el cuarto gol. Una aproximación por la banda de Tasende, una mala cobertura, un duelo perdido ante la furia del extremo contrario que, escopetiao, saca un centro perfecto, un portero que se queda a media salida y una mala cobertura que impide el remate de cabeza del contrario. Fin del cuento.
El equipo se deshizo, se convirtió en un cuerpo esfilagarchiao, en un árbol esfollao. La afición, enfarragada, estalló contra todo lo que se movía un centímetro: entrenador, director deportivo y propiedad. Y aunque aún les dio a los zagales para intentarlo como podían, no se dio. Allí estuvo Bare, también Bazdar. Incluso Pau, pero ninguno encontró cosa con cosa en medio del temporal de agua y desesperanza que se apoderó de los amantes de un escudo donde duerme sus sueños un león que necesita despertar. Con urgencia.
Real Zaragoza:
J. Femenías; I. Calero (Luna, 66′), S. Kóša, E. Clemente, Tasende; Keidi Bare, Arriaga; Pau Sans, Liso (Aketxe, 78′), Dani Gómez (Baždar, 78′), M. Soberón (A. Marí, 66′).
CD Eldense:
Dani; Fran Gámez, Piña, Barzic, Marc Mateu; Camarasa (Monsalve, 83′), Ortuño, Llabrés (Bernal, 82′), Víctor (Parra, 87′); Collado (Quintana, 64′), Masca (Gassama, 64′).
Goles:
1-0 Min.13, Dani Gómez; 1-1 Min.32, Piña; 1-2 Min.34, Víctor; 2-2 Min.45, M. Soberón; 2-3 Min.72, Víctor; 2-4 Min.79, Gassama.
Árbitro: De La Fuente Ramos. Amonestó a Arriaga, Tasende y Luna por parte local y a Collado, Piña y Llabrés por parte visitante.
Incidencias:
Partido de la Jornada 30 de LaLiga Hypermotion 2024-25 disputado en la Romareda, con 15.000 espectadores.
Femenías: 1. Errático e inseguro
Calero: 1. Falto de energía defensiva.
Arriaga: 4. Lo da todo y es mucho.
Clemente: 1. Sin sitio y lento en el corte.
Tasende: 1. Asistió un gol pero le invadieron su terreno.
Francho: 4. Luchó y batalló. Su entrega, impagable.
Bare: 3. Gestionó bien situaciones de disputa.
Pau Sans: 3. Desafía, disputa y combate. Vertical.
Liso; 1. No está y no se reconoce a sí mismo.
Dani Gómez: 3. Buenos desmarques, busca espacios y combina. Goleó.
Soberón: 4. Imprescindible. Su ausencia explica muchas cosas. Goleó.
Luna: 2. Su presencia, necesaria. El balón no corrió su banda.
Marí: 2. Cumplió. Estuvo e hizo lo que debía.
Aketxe: 2. Apuntó gestos de calidad.
Bazdar: 2. Se aplicó a la tarea de buscar el gol.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello