Todo un acierto, Lluís. Es un acierto luchar cada balón como si fuese un trofeo a conquistar. Todo un acierto, Miguel Ángel. Es un acierto haber logrado ese nivel de intensidad en tus jugadores. Y al club le esperamos en una de esas esquinas que el fútbol nos reserva a la afición. Ya hablaremos.
Ayer el Real Zaragoza logró un valioso triunfo. Lo hizo cuando moría una de las semanas más tumultuosas de los últimos tiempos y cuando el zaragocismo recogía los rescoldos de su ira por los últimos acontecimiento. ¿Mérito del cuerpo técnico? ¿De los jugadores? ¿La fortuna ha dejado de reírse de nosotros? Seguramente un poco de todo.
El equipo mostró un rostro pétreo, horneado en las últimas horas a base de sacudidas muy violentas que han servido para lograr derrotar al Málaga en su casa, donde solo había caído una vez. Lo hizo con carácter, energía, buena disposición táctica y excelente actitud. La vitalidad que había perdido las últimas semanas y que acabó con Víctor apareció ayer. ¿Por qué? ¿Qué ocurrió? Quizás con el tiempo lo sepamos, pero ahora lo importante es contar una historia de hierro y fuego.
Antes del partido escribí que el grupo iba a necesitar cemento y electricidad para hacer frente al Málaga. Y los tuvo. El fútbol es de los futbolistas y ayer se demostró, pero también de los entrenadores cuando sus chicos no son un proyecto, sino once o quince islotes. Ramírez apagó varios incendios manteniendo su idea pero dotando a sus jugadores de un mensaje aguerrido. Y en su ejecución tuvo mucho que ver el papel de Arriaga y las acciones audaces de sus centrales, que ayer agobiaron a sus rivales con dureza y alma furiosa.
Los laterales fueron, esta vez sí, dos afilados caminos por los que transitaron Tasende y, sobre todo, Luna, magnífico todo el partido. Y con todo eso el centro del campo fue, por fin, una estructura acerada, capaz de gobernar el partido y sujetar al equipo con su presencia y sus continuos apoyos. La clave iba a estar en la capacidad para sostener la estructura y conectar con Iván y Liso y esa asignatura se aprobó con nota. Bare se vio muy bien acompañado por Arriaga y Moya, verso suelto como nunca, fue el enganche oculto que movió a los delanteros con sus continuos descuelgues al balcón malagueño.
Los duelos individuales fueron, por primera vez en mucho tiempo, un paisaje conocido. Ahí fue siempre vencedor el Zaragoza, con Arriaga de maestro de ceremonias, en una puesta en escena que ojalá se mantenga en el tiempo. La pregunta es si esto es flor de un día o el anuncio de un buen jugador, esencial para el juego que propuso Ramírez. Uno, que se sujeta la ilusión con correas de piedra, prefiere esperar una decena de partidos.
Las aproximaciones aragonesas fueron peligrosas, con esos dos tiros de Moya que salieron regular y, sobre todo, un chut rectilíneo de Bare que rechazó en buen parada Herrero. También estuvo la falta que ejecutó Moya y que salió fuera por poco. El Zaragoza de ayer, estaba claro, podía y quería. El lateral derecho era un quebradero de cabeza para la defensa malagueña y solo un error descomunal de Liso, en un balón retrasado de forma temeraria, pudo haber propiciado que el Málaga se adelantase. Afortunadamente, Poussin rechazó el remate de Dioni. Si hubiera sido gol, el joven Adrián habría pasado una mala semana.
El susto de la noche llegó con un penalty pitado por el colegiado en primera instancia que el VAR ayudó a anular. Irse al vestuario con un gol en contra habría sido un puñetazo en el mentón de difícil digestión. El Zaragoza había trabajado bien y el esfuerzo, traducido en más de una docena de faltas y la nula actividad ofensiva de los locales, eran dos datos que animaban a esperar una segunda parte esperanzadora.
El regreso al campo, sin embargo, trajo una mala noticia. Una jugada bien llevada por el Málaga y mal defendida por el Zaragoza hizo posible el gol de Dioni. Mala gestión, un par de despistes y fin. Con poco, muy poco, encajó el equipo aragonés un gol. Por fortuna, Tasende, uno de los señalados en el gol andaluz, enganchó un chut diabólico, magistral, y batió a Herrero con un tanto que recordará toda su vida. Era el empate apenas cinco minutos después, lo que permitía amortiguar el zarpazo local.
Empezaba el partido otra vez y a ello se aplicó el Málaga. Le puso empeño y unos gramos de furia y en una de estas estuvo a punto de marcar, pero Poussin, otra vez, estuvo muy bien, rechazando un disparo desde dentro del área. Fue el punto en que Ramírez movió el banco. Puso en el césped a Pau y Aketxe, lo que hizo posible una vuelta más en la máquina rojilla. Ganó en intención, en voluntad, en deseo. Y así llegó el 1-2. Un balón aéreo lo peinó Azón, lo recogió Aketxe que sacó el tiralíneas para habilitar a Tasende. El gallego llegó por su banda y vio solo a Pau. Su pase, letal, tuvo final feliz.
El partido sonreía y el zaragocismo, feliz, rogaba que llegase el final del partido. Aun así, Azón estuvo a punto de lograr el tercero pero su disparo lo despejó Herrero. El Málaga fue a por todas con todo y ahí le vino muy bien al Zaragoza la rapidez de Pau y la potencia de Azón, suficientes para desarmar a los de Pellicer y llegar a la orilla con los tres puntos en la lancha.
Málaga CF:
Alfonso Herrero; Puga, Pastor, Monte, Sánchez (Baturina, 85′); Luismi, Manu Molina (Ochoa, 76′), Larrubia (Ramón, 76′), Cordero (Chupete, 59′); Lobete (Medina, 76′), Dioni.
Real Zaragoza:
Poussin; Luna, Vital, Lluís López, E. Clemente, Tasende (I. Calero, 87′); Arriaga, Keidi Bare, Toni Moya (Aketxe, 65′); Liso (Pau Sans, 65′), Iván.
Goles:
1-0, min. 49: Dioni; 1-1, min. 55: Tasende; 1-2, min. 73: Pau Sans.
Árbitro:
Sr. De La Fuente Ramos. Amonestó a Sánchez y Luismi por parte local y a Lluís López, Aketxe y Vital por parte visitante.
Incidencias:
Partido de la Jornada 24 de LaLiga Hypermotion 2024-25 disputado en la Rosaleda, con 26.500 espectadores.
Poussin: 4. Tuvo dos paradas salvadoras.
Luna: 4. Magnífico. Rompió la banda y defendió con coraje.
López: 3. Agresivo y voraz.
Vital: 3. Bien colocado y sereno.
Clemente: 4. Su buen pie y su agresividad le avalan.
Tasende: 4. Metió un golazo y dio el segundo.
Arriaga: 5. Imperial. Que siga así.
Bare: 4. Arropado y seguro.
Moya: 4. Suelto y muy fino.
Liso: 2. No se encuentra bien. Necesita calma.
Azón: 3. Lo luchó todo y lo dio todo.
Pau: 4. Pícaro y hábil.
Aketexe: 4. Seguro e inteligente.
Calero: S. C.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello