Real Zaragoza, 2 – SD Huesca, 2
S’ha feito de día
El Real Zaragoza se fue a la cama satisfecho, acariciando en la pantalla de sus dispositivos la imagen en la que luce momentáneamente de líder, tal que Vito Corleone acomodando a su gato en el regazo. Una sensación de dominio la que ayer exhibió el equipo de Ibai que alcanzó la recompensa en forma de victoria limpia y suficiente.
En una noche atenazada por el dolor y la tristeza, en la que el homenaje a Jesús de Miguel fue el abrazo del fútbol a la vida, se disputó el derbi aragonés entre dos equipos que buscan lo mismo desde posiciones muy distintas. El Zaragoza desde la posesión, el movimiento natural y la vocación de dominio. La SD Huesca, desde la verticalidad, la apertura del juego y la velocidad de sus bandas.
Así se afrontó el choque y esas dos ideas chocaron muy pronto para convertir el encuentro en un escarpado paisaje. Se trataba de evitar que el contrario prosperase, que el rival se hiciese con el gobierno. La presión de los blanquillos, eso sí, era muy alta, de gran intensidad. El Huesca, por su parte, volaba más bajo, con una presencia más cercana a su área pero igualmente tensionado en cada jugada. Sus jugadores aprovechaban cada disputa para señalar el límite de la pugna y eso evitaba que llegase el peligro a la llanura de Gazzaniga.
La línea de avance más nítida para los de Ibai llegaba por la banda de Vadillo. El zagal encaraba sin pudor a su par y lo llevó hasta la línea de fondo en más de una ocasión, convirtiendo su pasillo en un sendero de cierto peligro. En esas estábamos cuando se produjo la jugada del 1-0. El central francés del Huesca erró en una salida de balón. La línea de pase la obstruyó Jardí, quien en seguida vio a Joaquín que se descolgaba sobre el balcón del área rival. Su pase le llegó claro y abierto y el delantero centro zaragocista aprovechó el regalo para fusilar al portero oscense. El partido mostró su cara más amable al Zaragoza.
No hubo reacción de los chicos de Rudé. Al contrario. Su fútbol seguía atascado, en buena parte gracias al buen oficio de Saidú y, sobre todo, de Ademo, que firmó una actuación notable. Ambos centrocampistas fueron responsables de la inoperancia visitante, hasta tal punto que Westerveld no tuvo que emplearse en ninguna ocasión durante esa primera parte. Mientras tanto, Vadillo iba creciendo a cada jugada. Así, en el minuto 27 se inventó una jugada que finalizó con un chut que se fue fuera, por encima del larguero.
Fue un período muy fértil en cuanto a actividad atacante del Real Zaragoza. Rubén sacó un córner magistralmente que remató Ademo de cabeza. En el minuto 45 Sangalli, omnipresente todo el partido, largó un disparo seco y combado que dobló la mano de Gazzaniga y se estrelló en el larguero. Habría sido un buen gol. Por último, Vadillo, otra vez él, se escapó por su banda y logró centrar para que Jardí batiese al arquero argentino. La acción quedó anulada por fuera de juego del utebano, pero habría sido un buen broche para la primera parte.
Tras el descanso, y sin cambios en ninguno de los dos equipos, el partido continuó por la misma senda. El Zaragoza saltó bien, enchufado y con las ideas claras, mientras que el Huesca seguía instalado en un atasco futbolístico que no le permitía afrontar la pugna con garantías. Esta situación muy pronto se tradujo en el 2-0. Otro robo en la línea de tres cuartos, en esta ocasión a cargo de Vadillo, fue el germen de este segundo gol. El joven extremo interceptó un pase de Gorostidi y se lanzó como una centella hacia la meta contraria. Dribló magistralmente a Fornos y batió por bajo a Gazzaniga. Un gran gol.
El banquillo oscense reaccionó con un triple cambio, a lo que respondió Ibai poniendo en el pasto a Pau y a Gabilondo. El Huesca se estiró levemente y llegó a amenazar a Westerveld en el minuto 66 con una acción aislada de Herrera que acabó en córner. Poca cosa. El partido estaba encarrilado por los del león y para colmo de males de los del Alto Aragón y de bienes para los del valle, Gómez fue expulsado en el minuto 66 por doble amarilla. Aunque quedaba media hora, le empresa se antojaba muy favorable a los intereses del Zaragoza.
Con todo el viento a favor, la nave blanquilla navegó con soltura hacia la orilla de la victoria. Incluso pudo ampliar su ventaja en varias situaciones de ataque producto de la superioridad y del buen control del cuero. La primera a cargo de Pau Sans, que remató para que rechazara Gazzaniga. El posterior remate de Ureña lo sacó bajo palos Ruiz. Poco después el mismo Ureña le entregó el balón a Gabilondo. El lateral le puso un pase medido a Espiau pero el remate del canario se tropezó con el poste. Por último, el propio Espiau se escapó para plantarse ante Gazzaniga, pero su remate, cruzado y suave, lo despejó con el pie el portero oscense.
Buena victoria, así, del Real Zaragoza ante un Huesca menos exigente de lo previsto que le permite afrontar la semana desde la privilegiada posición de líder. En el horizonte, un buen Jaén que aspira a mucho.
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Westerveld; Sangalli, Iranzo, Diego González, Escudero (Gabilondo, 57); Ademo, Saidu; Jardí (Cuenca, 69), Rubén Díez, (Ureña, 78), Vadillo (Pau Sans, 57); y Delgado (Espiau, 78).
Entrenador: Ibai Gómez
SD Huesca: Gazzaniga; Víctor García (Aznar, 87), Fornos, Kembo, Salva Ruiz; Gorostidi (Mario García, 55), Jimmy; Douglas Aurelio (Collado, 55), Pascu (Iván Rodríguez, 71), Diego Gómez; y Sergi Enrich (Cristian Herrera, 55).
Entrenador: Albert Rudé
Árbitro: Ruipérez Marín (Comité Castellano-manchego).
Tarjetas y amonestaciones:
Real Zaragoza: Saidu (83’)
SD Huesca: Gorostidi (34’), Kembo (45’ + 3’), Gómez (52’ y 66’, comporta tarjeta roja) y Aznar (94’)
Goles: 1-0, min. 22: Delgado. 2-0, min. 49: Vadillo.
CALIFICACIONES:
Westerveld: 3. Calificaremos su actuación como líbero, pues no intervino en ninguna parada.
Sangalli: 4. Participó en mil situaciones y en todas lo hizo bien.
Iranzo: 4. Cortó, distribuyó y manejó los tiempos.
Diego G.: 3. Siempre atento en posición, la molestó no tener un referente en el ataque.
Escudero: 3. Sobrio y experimentado, cumplió muy bien su papel.
Ademo: 4. Manejó la anticipación y el bloqueo del contrario.
Saidu: 3. Dentro de su desordenado orden, ganó enteros con su potencia y vigor.
Rubén Díez: 3. Es el sastre del equipo. Vincula y conecta como nadie.
Jardí: 2. Muy bien vigilado, le costó hallar senderos.
Vadillo: 5. Gran partido. Rompió la defensa con su aguijón. Su gol, magnífico.
Delgado: 3. Fue el delantero necesario. Su primer gol, exacto en su ejecución.
P. Sans: 2. Fue el agitador que se precisaba. Le falto exactitud.
Gabilondo: 2. Hizo lo que se le pidió. Dio un buen pase que debió ser gol.
Cuenca: 2. Salió con ganas, pero no tuvo opciones para aportar.
Ureña: 3. Tuvo una actuación eléctrica, de agitador.
Espiau: 2. Volvió por sus fueros. Va muy bien al espacio, pero le faltó definir.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello