Real Zaragoza 1 – 1 R Sporting Gijón | Crónica

Real Zaragoza 1 – 1 R Sporting Gijón | Crónica

Mancha noche

Cuando era un zagal y ocupaba el rincón de Infantil te podías ir del campo quince minutos antes del final del partido con la certeza de que nada iba a ocurrir. Salías a la calle seguro de que los Irazusta/Nieves, Violeta/González, Planas/García Castany o Arrúa/Diarte y demás no iban a permitir que el contrario te amargase la tarde (siempre se jugaba por la tarde). Hoy nada de eso es posible. Ayer tampoco.

Todo sigue sin poder ser. No puede ser que el Zaragoza meta un gol en la primera parte. No puede ser que el equipo sostenga un ritmo homogéneo a lo largo de todo el partido. No puede ser que convirtamos un gol si no es disparando cien veces a puerta. Y no puede ser que aprendamos y dejemos de ser tan inocentes cuando lo que hay que hacer es ensuciar el final del match.

Ramírez dispuso una alineación que habría firmado el mismo Víctor. Los miembros de todos los sanedrines zaragocistas mostraron su conformidad con la misma y expresaron su esperanza en un duelo vertical y próximo al área del rival. Y se cumplió. La primera parte, si bien comenzó con nervios en las piernas y las cabezas de todos los protagonistas, nos ofreció un paisaje menos plano de lo habitual. Aunque no había claridad en el juego por lo menos las bandas trepidaban a fuerza de movimientos rápidos. Algo de vida, es decir.

Francho lo intentó de lejos y Caicedo trató de sorprender a Femenías. Nada brillante pero sí voluntad de romper la monotonía. En esas estábamos cuando en el minuto 25 Pau recibió un bonito regalo de Dani Gómez y nos invitó a disfrutar con un buen movimiento que le habilitó ante Yáñez. Desde la grada, según el lugar, se cantó el gol, pero el rechace del portero fue suficiente para bloquear la alegría. Habría sido un motivo para la esperanza.

Ese momento activó la maquinaria asturiana, que se aplicó a reducir el corpus blanquillo. Jugadores como Nico Serrano se empeñaron en plegar el campo a su favor y el partido entró en fase tembleque. El Sporting arrugó las líneas y durante más de diez minutos anunció el gol que, afortunadamente, no llegó. Computamos hasta tres ocasiones en las que pudo romperse el marcador a favor de los forasteros. La primera, un chut de Gelabert que despejó de forma extraña Femenías. El balón salió volando en dirección a la portería y allí se encontraron el portero y Arriaga para, juntos, salvar el gol tras choque que acabó con Misilito noqueado.

La jugada consiguiente se produjo bajo una estruendosa bronca por no permitir el árbitro el ingreso del hondureño en el campo, tal y como manda la norma. Por fortuna, el balón resultante de la jugada lo despejó Femenías a córner.

Para redondear este relato, mencionaremos el eléctrico disparo de Mendez que acabó estrellado en el poste derecho. Milagroso final del primer tiempo que propició, incluso, que el Zaragoza se acercase al terruño de Yáñez con un par de golpes de efecto, uno de Dani Gómez y otro de Francho, que ejercieron un efecto calmante en el grupo y en la grada.

Llegó el descanso y cuando la nave volvió a zarpar se vio que los remeros habían acumulado suficiente energía como para invitarnos a la ilusión. El equipo escribió el partido con algunos nombres propios. Liso, Tasende y Soberón fueron tres de ellos. Sobre todo el cántabro, que lograría un gol de bandera tras porfiar con su marcador en el área. Su disparo, un manual completo de cómo rematar en plan crack, activó la euforia de una grada necesitada de cariño y alegrías.

El Sporting modificó su escuadra con la intención de amortiguar la desventaja. Hasta entonces había jugado más a guardar la ropa que otra cosa, empujado por las bajas de su defensa, pero ahora el guión que habían traído de Asturias no le valía. Y le vino bien, pues a los pocos minutos Dubassin batió a Femenías. Por suerte el árbitro anuló el tanto por falta en ataque.

Ramírez había puesto en el césped a Bazdar y por unas cosas o por otras el partido entró en Territorio Descontrol. Idas y venidas, espacios anchos y caminos despejados para que el balón corriera sin mucho ton y no demasiado son. Un paisaje en el que se movió bien el Zaragoza pero que no supo aprovechar, para su mal. Dani Gómez tuvo una oportunidad de oro macizo, pero su disparo rebotó en la cara de Yáñez. Habría sido el 2-0 y un respiro sustancial en el universo zaragocista.

Había un intenso perfume blanquillo en la tarde zaragozana. El entrenador canario tiró de seda y llamó a Aketxe para crear un contrapeso a los movimientos de Albés en el bando rojiblanco. No conforme con eso, poco después incorporó a Ares, Marí y Vallejo para refrescar a su desgastado ejército. La idea parecía razonable pero para sustentar un final de partido como el de ayer hace falta, además de aire nuevo, algo de picardía y un mucho de malicia. Y de eso anda escaso el equipo del león.

La Basílica recibió el aroma de la necesidad. Sintió el temblor del infortunio y aplicó el fuego de su garganta para encorachar a los suyos. La grada era una única voz, sí, pero el manto negro de la derrota cubrió una victoria que acariciaba el pecho del zaragocismo. Un balón alto y altivo cruzó las líneas defensivas aragonesas, encontró la cabeza de Campuzano y su obsequio lo recogió Dubassin, siempre el pingüino, para batir de un gran derechazo a Femenías. Inapelable. Inconcebible.

Y pudo ser peor, pues dos minutos después el propio Campuzano erró en su remate tras pase de Dubasin o bien diremos que Femenías se lo impidió. Mismo protagonistas pero al revés. Como de revés hay que tildar el empate de ayer, que mantiene al equipo del Ebro en el borde una navaja cuyo filo no sabemos si acabará cortándonos las venas.

Ficha técnica

Real Zaragoza:
J. Femenías; I. Calero, Arriaga, Jair Jr., Tasende (Vallejo, 82′); Keidi Bare, Francho, Pau Sans (Aketxe, 70′), Liso (Adu Ares, 82′); M. Soberón (Baždar, 62′), Dani Gómez (A. Marí, 82′).

R Sporting Gijón:
Yáñez; Nico Serrano (Gaspar, 68′), Diego S., Róber Pier, Kevin V. (Pablo, 56′), Guille Rosas; Nacho Martín, Nacho Méndez; Gelabert (Dotor, 73′), Dubasin, Caicedo (Campuzano, 56′).

Goles:
1-0 Min.50, M. Soberón; 1-1 Min.90, Dubasin.

Árbitro: Árbitro: Sr. Mallo Fernández. Amonestó a M. Soberón, Jair Jr., I. Calero y Adu Ares por parte local y a Caicedo y Nacho Martín por parte visitante.

Incidencias:
Partido de la Jornada 29 de LaLiga Hypermotion 2024-25 disputado en la Romareda, con 19.000 espectadores.

Puntuaciones

Femenías: 4. Buenas intervenciones y ánimo positivo.
Calero: 1. Está pasando por momentos difíciles.
Arriaga: 4. Arrojo, dinamismo y presencia.
Jair: 3. Correcto en el corte y en la ubicación.
Tasende: 2. Bien en ataque, con dificultad a su espalda.
Bare: 3. Aguerrido y cumplidor.
Francho: 3. Estuvo, quiso y pudo.
Liso: 2. Mostró confianza en sí mismo.
Pau: 3. Su diligencia sirvió para agitar la delantera.
Dani Gómez: 2. Buscó espacios y ofreció su esfuerzo.
Soberón: 4. Cambió el paisaje ofensivo. Un golazo.
Bazdar: 2. Quiso hacer demasiadas cosas, pero estuvo inexacto.
Aketxe: 2. Demasiado escorado, no pudo lucir su clase a balón parado.
Marí: S. C.
Adu Ares: S. C.
Vallejo: S. C.

por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello

aupazaragoza

Deja tus comentarios el foro de AupaZaragoza.com. El Real Zaragoza es nuestra pasión.