Quiero comenzar esta última previa de la temporada acordándome de Jorge Mas, Juan Forcén, Mariano Aguilar, Fernando López y Txema Indias entre otros.
Hacer las cosas bien es meritorio. Pero hacerlas tan rematadamente mal creo que es aún más meritorio si cabe.
El pasado Domingo, el día que se cumplía el cuarto aniversario de la llegada de Jorge Mas al Real Zaragoza el conjunto zaragozano certificaba matemáticamente su descenso a Primera RFEF. Un hecho que suponía la guinda del pastel de 4 años en los cuales, con esta propiedad al mando, ha ido de mal en peor.
El Real Zaragoza jugó en Gran Canaria un partido bastante decente ante un rival complicado. De hecho estuvo incluso cerca de haber conseguido la victoria. Sin embargo la victoria del Cádiz ante el Leganés enviaba al conjunto zaragozano a Primera RFEF de forma irremediable. Daba igual el resultado obtenido por el Real Zaragoza (aparte de que el empate lo condenaba igualmente). Aunque, en realidad, daba igual prácticamente todo ya que un equipo que ha perdido 21 de los 42 partidos que componen la temporada lo tiene muy difícil para salvar la categoría.
El Real Zaragoza desciende de categoría (posiblemente como último clasificado) en una temporada donde ha sido relativamente asequible el mantenerla en vista de los malos resultados obtenidos por los equipos de la parte de abajo. Podría haber mantenido sin problemas la categoría de haber continuado la buena dinámica que llevaba el equipo en los primeros partidos en los cuales David Navarro se hizo cargo del mismo. Sin embargo la derrota en casa ante el Mirandés truncó todo de golpe y, desde entonces, el equipo no volvió a ser el mismo. ¿Que sucedió tras ese partido? A mí me gustaría saberlo.
Si buscamos las causas por las cuales se ha producido esta debacle para mí la razón principal ha sido la confección de una plantilla que carecía de la calidad adecuada para afrontar la temporada con garantías. Ya en la primera previa allá por mediados del mes de Agosto de 2025 dije que la plantilla Real Zaragoza carecía de esta calidad adecuada. Acerté.
El trabajo de Txema Indias como director deportivo ha sido pésimo. Debería de haber sido cesado muchísimo antes y, en el mercado de invierno, con un director deportivo competente, debería de haberse reforzado el equipo mejor llegando incorporaciones ya en el primer partido de 2026. Sin embargo se esperó mucho tiempo a traer refuerzos. La cierta mejoría que experimentó el equipo en los últimos partidos de 2025 posiblemente terminó siendo contraproducente.
Así pues el Real Zaragoza acaba fuera del fútbol profesional y, como indicaba anteriormente, posiblemente siendo el último de los 42 equipos que conforman todo el fútbol profesional español. Un hecho histórico que no sucedía desde la segunda mitad de los años 40 (en plena posguerra) que, gracias a las personas citadas al inicio de este artículo, vamos a tener que presenciar.
Hablar de este último partido en el Ibercaja Estadio ante el Málaga está de más. En lo deportivo es absolutamente intrascendente. Fuera de lo deportivo es de gran trascendencia ya que, desde el respeto y el civismo, la afición del Real Zaragoza debe de hacer la mayor protesta contra esta directiva y está propiedad que se haya visto en mucho tiempo. La afición tiene que dejar claro que todo esto es auténticamente vergonzoso y absolutamente inadmisible. Como digo desde el respeto y el civismo pero con la máxima contundencia.
Queda por delante un largo verano hasta que inicie Primera RFEF. Un periodo donde habrá muchísimos movimientos de jugadores y otras tantas noticias y rumores. Un verano que creo que se nos va a hacer largo a los aficionados si bien, como último atisbo de esperanza a lo que agarrarse, confiemos en que Lalo Arantegui sea capaz de devolver al Real Zaragoza al año que viene a la Liga Hypermotion.
Que vergonzoso es todo.
Por último quisiera despediros de todos los que empleáis parte de vuestro tiempo en leerme. Desearos unos felices meses de verano (esperemos que España nos dé este Mundial alguna alegría) y nos volvemos a encontrar la temporada que viene desde el lugar donde el Real Zaragoza nunca jamás debería de haber acabado.
A quién sí que no me gustaría volver a encontrarme sería a las personas citadas al principio de este artículo. A esos no los quiero ni ver.
Por Cuñao.