UD Las Palmas 1 – 1 Real Zaragoza | Crónica

UD Las Palmas 1 – 1 Real Zaragoza | Crónica

Que el infierno iba en serio

El Real Zaragoza es una ladera escarpada por la que comienzan a rodar cabezas huecas. Son de los culpables del mayor desastre de su casi centenaria historia. Es, también, un abismo que acoge los corazones destrozados de una afición atónita que no merece el dolor que la atormenta. Es, en fin, una suma que da a infinito. Y nadie alcanza a comprender las miserables razones que acompañan a quienes ocultan sus rostros tras las máscaras de su ruindad. El Real Zaragoza, amigos, es hoy un cuerpo inerme, un alma sin amparo.

Llegaba David Navarro con todas las lágrimas guardadas en su mochila. Se plantó en el Estadio Insular sabiendo que había una posibilidad entre millones de que su equipo saliese vivo de las islas. Para ello, tomó alguna decisión llamativa, como la alineación de Cumic o la presencia de Kodro para aliar el ataque, pero es verdad que su margen de maniobra era entre cero y cero coma cero. Los demás, los que podían jugar. Enfrente una Unión Deportiva a la que le quedaba cuarto y mitad de munición para optar al ascenso directo, porque si el Depor ganaba ahí se le acababa al fiesta.

Como suele suceder a estas alturas del campeonato, la liga se jugaba en varios campos a la vez. Era el caso. Por eso, cuando el Cádiz metió el 1-0, las cuatro torres del Pilar y la de La Seo se vinieron abajo. Aun así, el Zaragoza comenzó a jugar con una actitud moderadamente aseada, con un perfil de ligero atrevimiento, sabiendo que ya no había nada que perder. Por eso no le importó atacar y responder a su rival, como hizo Kodro con un remate de cabeza desviado, pero remate al fin.

Ligero de equipaje emocional, el equipo aragonés llegó a jugarle de tú a tú a los canarios, pero lo que no puede ser porque es imposible, no puede ser. Hablo de la habilidad para rematar las jugadas. Ese dolor de muelas que ha sido la esterilidad anotadora se mostró una vez más como uno de los déficits que ha arrastrado el equipo todo el año. Eso y la fragilidad defensiva, otro de los terribles problemas causantes del fracaso. Aunque ayer Rado estuvo razonablemente correcto, el gol canarión lamió la puerta de Adrián en varias ocasiones. Sobre todo con un zurriagazo colosal de Pedrola que destrozó el palo largo blanquillo. No importó: el tanto local tenía que llegar y lo hizo después de un buen cabezazo de Miyashiro al larguero que remató a placer Jesé. Tenía que ser.

Tras el descanso nada cambió. O sí, porque la Unión Deportiva se animó a perturbar el área de Adrián, que evitó que el delantero japonés de la isla pusiera el 2-0 en el marcador. En el otro área estuvo a punto de ocurrir el milagro. Fue gracias a un flamígero chut de Juan Sebastián, que vio cómo el balón golpeaba con violencia el larguero local. Habría sido un buen gol.

David Navarro puso a Pinilla por Cumic, que había hecho un partido en el que lució en alguna acción lateral. La entrada del zagal coincidió con un cierto despertar de los aragoneses. Bueno, más que cierto, porque el gol de Cuenca, su primer gol con el escudo del león, hizo que la afición del pío pío se pusiera nerviosa, pues un empate los pone al borde de quedarse fuera del play off si no ganan en Riazor. No está mal. Un gol, por cierto, de buena factura y mejor resolución, además de una ocasión para manifestar su amor por el club de sus amores.

Desde entones hasta el final, mientras caian inmisericordes los goles en el Nuevo Mirandilla, el partido fue perdiendo pulso, al mismo ritmo y con el mismo latido que agonizaba el Real Zaragoza. David Navarro utilizó a Lucas Terrer, a Guti y a Agada, en un ejercicio de reparto inútil de esfuerzos que, sin embargo, propició un par de acciones de mérito que bien podrían haber ayudado a maquillar un poco más el penúltimo partido en la Liga Hypermotion. Me refiero al remate de Pinilla cuando un balón lateral regalado por Cuenca merodeó la portería de Horkas.

No habría servido de nada. Llevamos varias horas derramando lágrimas resecas nacidas al amparo de la incompetencia, la ineptitud y la avaricia de unas élites atrapadas en su misérrima ambición económica. Una clase dirigente prisionera de su inacabable codicia y hambre de poder. Eso sí, capaz de generar sufrimiento, abatimiento y dolor en una sociedad, la zaragozana, la aragonesa, enterrada en los cascotes de la ruina a la que nos han llevado. Sin perdón.

Ficha técnica

UD Las Palmas:
Dinko Horkaš; Marvin Park (Juanma Herzog, min 62), Álex Suárez (Valentín Pezzolesi, min 83), Mika Mármol, Enrique Clemente; Lorenzo Amatucci, Kirian Rodríguez; Manu Fuster (Iker Bravo, min 83), Taisei Miyashiro (Pejiño, min 62), Estanis Pedrola (Jonathan Viera, min 55); Jesé Rodríguez.

Real Zaragoza:
Adrián Rodríguez; Juan Sebastián, Yussif Saidu, Aleksandar Radovanović, Juan Larios; Cumic (Hugo Pinilla, min 56), Toni Moya (Agada, min 81), Keidi Bare (Terrer, min 81), Marcos Cuenca; Kodro y Dani Gómez (Raúl Guti, min 81).

Goles:
1-0 Jesé Rodríguez (min 40); 1-1 Marcos Cuenca (min 72).

Árbitro:
Manuel Jesús Orellana Cid (Sevilla). Amonestó a los visitante Keidi Bare (min 37), Kodro (min 45+1), Cumic (min 50) y Adrián Rodríugez (min 96).

Puntuaciones

Adrián: 3. Buen partido. Evitó un par de goles.
Juan Sebastián: 2. Modesto y justo en sus prestaciones.
Saidu: 2. Correcto aunque muy acelerado.
Rado: 3. Consistente y bien colocado.
Larios: 1. Muy desubicado. Aportó poco.
Keidi: 2. Muy empeñado en buscarse a sí mismo sin encontrarse.
Toni Moya: 1. Inadvertido y falto de protagonismo.
Cuenca: 4. El mejor. Lo dio todo y goleó.
Cumic: 2. Pudo hacer más. Le faltó atrevimiento.
Kodro: 2. Discreto y poco presente en el área.
Dani Gómez: 1. Fuera del partido. No estuvo.
Pinilla: 3. Recuperó la finura. Muy activo.
Guti: 1. Vacío.
Agada: 1. Buscó pero no encontró.
Lucas Terrer: 2. Correcto.
Aguirregabiria: S. C.

por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello

aupazaragoza

Deja tus comentarios el foro de AupaZaragoza.com. El Real Zaragoza es nuestra pasión.