R Sociedad 3 - 0 Real Zaragoza | Crónica
La tarde de la cebada Los chicos del zaragocismo, los niños que aún encuentran agua en sus ojos con la que regar la ignominia a l...
La tarde de la cebada Los chicos del zaragocismo, los niños que aún encuentran agua en sus ojos con la que regar la ignominia a l...
El mar me espera La mañana aullaba al vacío como una noche huérfana y ni la lluvia se atrevía a presentarse con convicción en el ...
Y de las sombras sales tú Cuando mis manos sean lentas y mi mirada apenas sea capaz de distinguir la línea del horizonte espero p...
Bajeles de negras velas El fútbol da, en ocasiones, segundas oportunidades, pero no siempre derrama gratuitamente gramos de gener...
Aguijonazo a la desidia Hemos caminado bajo el sol oscuro de la derrota tanto tiempo que la luz que ha entrado en nuestra casa es...
Entierro de Segunda Este Real Zaragoza ya no respira. Han sido muchos los boca-a-boca que se le han aplicado, a veces por experto...
Ensayar la vida La noche es un poco más luminosa después de haber bebido el amargo cáliz que supone jugar un partido de fútbol an...
A orillas de Río Seco Empatar fuera de casa y lograr la victoria en el hogar es la media británica que garantiza el éxito de cual...
A por el mar El partido de ayer enfrentaba al Real Zaragoza y al Getafe. La Romareda presentaba un magnífico aspecto, con la mejo...
¿Cómo saber de nuestra desdicha? Duele recibir al Dolor cada semana. Duele abrirle la puerta a la Nada, esa aborrecible compañera...
¿Hasta cuándo, desventura? ¿Qué escribir de un partido que en sus siete primeros minutos ya ha vivido tres “mano a mano”, siempre...
No me dejes olvidar el miedo Duelo de voluntades, duelo de firmamentos opuestos. En la noche madrileña el Alcorcón, el equipo de ...