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Fútbol forzudo - La Crónica

Por Arrua10 •
Fútbol forzudo - La Crónica
Foto: Francisco Peñaranda / LA OPINIÓN DE MURCIA
El Real Zaragoza araña un valioso punto en Murcia tras un partido de máxima tensión y se aferra al liderato de la categoría.

Real Murcia, 0 – Real Zaragoza, 0

Fútbol forzudo  

 

   El Real Zaragoza construyó un monumento al fútbol de cemento y alambrada al conseguir un muy merecido punto en el estadio Enrique Roca, de Murcia. En una tarde en la que no escuchamos melodías excelsas sino fanfarrias de charanga menor, los de Ibai arrancaron algunas pepitas de oro cuando quedarse en el fango también habría sido posible.

 

   El entrenador vasco introdujo dos cambios cambio en la alineación: contó con Gabilondo en el lateral derecho en lugar de Sangalli y con Escudero en el izquierdo por Pereira. Estas decisiones hicieron que las bandas no tuvieran la profundidad a la que nos tiene acostumbrados el equipo, si bien, a base de posesión y ritmo pausado, el Zaragoza fue capaz de generar algunas ocasiones que indicaron que había partido.

 

   El Real Murcia jugó desde el primer minuto con una intensidad muy alta, con un gran derroche físico y una presencia espacial de alto voltaje. Era un partido de gran flujo, desde luego, en el que cada duelo hacía saltar las chispas y en el que los locales aportaron acciones muy duras que generaron un contexto muy hostil. A ello contribuyó la actitud del árbitro, muy permisivo con el Murcia y muy rígido con el Zaragoza. Eso le llevó a señalar muchas faltas e incluso a sancionar equivocadamente a Ademo con una amarilla que afectaría negativamente al equipo aragonés en la segunda parte, al mostrarle una segunda que comportó la tarjeta roja.  

 

   La igualdad inicial pudo romperse con un centro de Escudero que no completó Espiau, cuyo pase no llegó a Rubén por muy poco. Del mismo modo, el Murcia lo intentó a través de Mier, pero su intento lo anuló la intervención de Westerveld. Eran detalles mínimos, como si fuesen tuits futbolísticos, pero la verdadera esencia del choque era la incendiada pugna que se daba en la disputa de cada balón. Un partido de barro y piedras, en el que el equipo que se encontraba más incómodo era el aragonés. Sin embargo, una de sus virtudes, escasamente visible y poco aparente, pero de profunda raíz, es su capacidad para adaptarse a los sucesivos infiernos que se está encontrando en esta categoría.

 

   La segunda parte nació con la misma mirada con la que terminó la primera. La escasez de fútbol era evidente, pero nadie desviaba la atención porque, aunque el partido no crecía, todo podía suceder. Así, Ibai enseguida dio entrada a Sangalli por Escudero, tocado a causa del choque con un rival en la primera parte. Este cambio sirvió para activar la banda izquierda, en otra muestra de la incidencia que tiene el veterano lateral en el juego ofensivo. Ureña se vio más y mejor acompañado y el balón empezó a circular mejor.  

 

   El rival lo ponía difícil con su presión y sus agresivas disputas, y el terreno de juego, castigado por las recientes lluvias, tampoco ayudaba. Todo ayudó a que no se generaran ocasiones de gol y a que el choque fuese evolucionando hacia una batalla de músculo y entrega.

 

   Con todo y con eso, Ibai apostó por Pau y Ander en lugar de Rubén y Espiau. El equilibrio se rompió a causa de una fea entrada de Ademo, merecedora, esta sí, de tarjeta. Como ya tenía una, injusta, de la primera parte, el equipo se quedó con diez. El míster reaccionó rápidamente, quitó del césped a Ureña y Jardí y colocó a Saidu y Barrachina. A las trincheras, sin pudor y sabiendo que el punto ante el Murcia es un buen botín.

 

   Aún se vivió un momento delicado cuando Pau reaccionó con una patada a un empujón de un rival. El árbitro le sacó tarjeta amarilla, pero tuvo que ver el vídeo a petición del entrenador murciano. Nada cambió y, en los últimos minutos, ambos equipos se entregaron a la búsqueda del gol. Pudo llegar en un cabezazo de Moyita que se estrelló en la cruceta, pero la fortuna se hizo amiga del Zaragoza.

 

   Al final, un punto muy valioso que mantiene al equipo zaragozano en el liderato y alimenta la ilusión por seguir en la lucha por el ascenso.

 

FICHA TÉCNICA

 

  • REAL MURCIA: Dani Jiménez, Jorge Mier (Olmedo, 77’), González, Héctor Pérez, Cristo, Palmberg (Moyita, 77’), Javi Mier, Núñez (Bustos, 68’), Jorquera, Flakus (Álvaro G., 68’) y Javi Moreno

 

Entrenador: Sergi Guilló.

 

  • REAL ZARAGOZA: Westerveld, Gabilondo, Rubo, Diego González, Escudero (Sangalli, 55'), Ademo, Lucas Terrer, Jaume Jardí (Saidu, 85’), Rubén Díez (Ander, 68’), Ureña (Barrachina, 85') y Edu Espiau (Pau, 68’).

 

Entrenador: Ibai Gómez.

 

  • Árbitro: Gerard Brull Acerete (Comité Catralán)

 

Tarjetas y amonestaciones

 

Tarjetas amarillas:

 

Real Murcia: Jorge Mier (64’), Héctor Pérez (95’)

Real Zaragoza: Escudero (12’), Ander Herrera (72’), Pau Sans (87’)

 

CALIFICACIONES

 

Westerveld: 2. Inseguro en algunas acciones.

Gabilondo: 3. Buen partido en defensa, sudó la salida de valón.

Rubo: 2. Irregular en el control, mantuvo el tipo.

Diego González: 4. Muy atento en todo momento, gobernó la defensa.

Escudero: 2. A su espalda hubo momentos complicados.

Ademo: 2. Jugó bien, presente y sólido. Le perdió su descontrol.

Lucas Terrer: 2. Manejó poco y las pérdidas de balón le lastraron.

Rubén: 2. Fue un partido obstáculo. Los pasillos interiores desaparecieron.

Jardí: 2. Aportó poco. No tener a Sangalli es un problema para él.

Espiau: 4. Trabajó mucho y bien. Batalló todo con criterio y voluntad.

Ureña: 4. Fue de menos a más. En la segunda parte estuvo incisivo y peligroso.

Sangalli: 4. Su presencia regeneró el juego del equipo. Importante.

Ander: 1. No encontró el tempo. Tampoco los espacios.

Pau: 1. Poco útil. No participó en el juego.

Barrachina: S. C.

Saidu: S. C.

 

por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello