Real Zaragoza, 4 – CD Teruel, 1
Equipo con voz
El Real Zaragoza es un equipo romántico. Escribo esto porque ahora mismo es un equipo que se ha enamorado de sí mismo: de su juego, de su voluntad, de su talento y de su compromiso. Y porque enamora con su resiliencia, su idea de fútbol y su capacidad para ejecutar un plan de partido y de temporada.
Ayer el partido nació del revés con un penalti de Anartz a Moreno y un gol en contra que le hizo torcer el gesto al equipo blanquillo, pero nadie en el Ibercaja, ni en sus casas o peñas, temió por el resultado final. Las razones son de peso: Ibai está armando un grupo que entiende el guion y lo representa en el escenario con solvencia y consistencia. Un colectivo al que no le afectan cambios tan sustanciales como Anartz en la portería y Espiau como delantero de referencia. Nada impidió que el Zaragoza se agarrase a su libro de estilo.
La empresa se presentaba difícil pues el Teruel, un equipo muy bien organizado en defensa, ajustó sus líneas y cerró cualquier pasillo tentador para las botas de Lucas Terrer o Rubén Díez. El balón era blanco y azul, pero los minutos pasaban y tan solo Escudero intentó molestar a Zarco con un chut lejano que atrapó bien el portero turolense.
Había partido porque los zaragozanos fueron estrechando poco a poco el campo, apretando las filas defensivas del Teruel y señalando el camino con su juego trenzado. Los problemas le surgían con algunos gestos imprecisos, fruto de la impaciencia. Por eso, cuando el equipo supo macerar las jugadas, el partido comenzó a caer del lado local.
Sonaba la media hora cuando los blanquillos dibujaron una bonita jugada entre Ureña y Espiau que remató a gol Rubén, pero el fuera de juego del canario lo invalidó. Enfrente, el Teruel jugaba a arroparse y a salir con velocidad para aprovechar algún desajuste del Zaragoza, muy inclinado al ataque. En una de esas, al saque de un córner, Nathan remató de cabeza y Anartz detuvo. Fue una de las ocasiones en las que se pudo romper la noche, pero ahí quedó.
Lo bueno empezó a ocurrir en la otra área. Jaume Jardí había estado algo reñido con la precisión, pero es un jugador tan talentoso y tan técnicamente grande que en cualquier momento nos puede regalar una jugada gourmet. Esta llegó en el minuto 47. Un pase interior del catalán, perfecto, lo atrapó Rubén, que había corrido al hueco. Su centro templado lo remató Espiau. El balón salió rechazado y allí estaba Ureña para empujarlo a la legendaria red zaragocista. Era el momento.
En el descanso Ibai movió el banquillo. Joaquín y Pereira entraron por Ademo y Escudero. Juntar en la punta a sus dos delanteros fue una jugada maestra, pues fijó a los centrales y fortaleció la amenaza. Esta idea pronto cristalizó en el 2-1. Diego González, haciendo alarde de su calidad y talento, avanzó por el lateral izquierdo y puso un balón de oro en el área pequeña. Allí emergió Espiau, que remató impecablemente de cabeza. Un gol de gran valor por varios motivos: era la remontada, el Zaragoza daba señales de ser un equipo implacable y Espiau lograba un tanto que lo ubica en el lugar adecuado.
El plan llevaba su curso. Las acertadas decisiones del míster y la ajustada ejecución de sus jugadores estaban haciendo efecto. Algunos de ellos,f además, sobresalían por sus prestaciones. La sabiduría de Rubén, la grandiosidad de Jaume y el majestuoso temple de Lucas eran tres argumentos de relevancia para llevar el partido a territorio favorable.
El Teruel bajó sus prestaciones defensivas y en ataque se mostró incapaz de molestar a Anartz. Por su parte, el Zaragoza estiró su ambición. Joaquín pudo hacer el 3-1 en un mano a mano, poco antes de que entrase Saidu por Espiau. Ahí se reseteó el equipo, volviendo a un escenario más parecido al del comienzo. Solo un remate de Álvaro puso en peligro el resultado, pero su cabezazo salió por encima del larguero local. Como respuesta, Ureña primero y Jaume después pudieron ampliar la ventaja. Los del león estaban por la labor de ensanchar la victoria y, si llega a entrar el impresionante remate del tarraconense, además de lograr el 3-1 habría sido, sin duda, uno de los goles de la temporada. ¡Qué maravilla!
Ibai puso en el terreno de juego a Pau, al que rescató de la suplencia, y el zaragozano sería el autor del tercer gol tras capturar un balón largo de Jaume, sensacional de nuevo. Dribló a Zarco y remató a placer. Poco después, Pinilla ingresaría en el césped, cerrando así el círculo de participantes en este Real Zaragoza que lleva camino de buscar ser el equipo del “uno para todos y todos para uno”. Fue precisamente el zagal el que le entregaría inteligentemente el balón a Jaume para que el catalán cerrase la goleada con un chut combado que batió a Zarco.
Queda un mundo. O dos. Es cierto, pero también es verdad que se duerme mejor al cobijo de las nubes del Olimpo. Ser líderes, aunque el Real Murcia tenga un partido menos, es una situación muy amable que nos permite afrontar ese Tourmalet de tres cimas fuera de casa que se avecina. Lo que venga debe confirmar el espíritu que ahora mismo impregna al equipo y a la afición. Brindo por unos Pilares de campeón.
FICHA TÉCNICA
- REAL ZARAGOZA: Anartz Peña, Sangalli, Iranzo, Diego, Escudero (Pereira, m. 46), Ademo (Delgado, m. 46), Terrer, Jardí, Ureña (Pau Sans, m. 73), Rubén Díez (Pinilla, m. 78) y Espiau (Saidu, m. 59).
- CD TERUEL: Zarco, Borge, Álvaro, Nicholas, Joserra (Llácer, m. 61), Relu, Albisua, Sesé (Belevonis, m. 89), Gallardo (Goyo, m. 61), Redón (Romera, m. 77) y Moreno (Moraitis, m. 61).
- GOLES: 0-1, m. 6, Moreno (p). 1-1, m. 45+7, Ureña. 2-1, m. 47, Espiau. 3-1, m. 76, Pau Sans. 4-1, m. 85, Jardí.
- ÁRBITRO: Manuel Camacho (Comité Andaluz).
Tarjetas y amonestaciones
Tarjetas amarillas:
- Real Zaragoza: Ademo (m. 36), Saidu (m. 67), Sangalli (m. 74).
- CD Teruel: Moreno (m. 6), Joserra (m. 25) y Llácer (m. 88).
CALIFICACIONES
Anartz: 2. Discreto.
Sangalli: 4. Energía y sabiduría.
Iranzo: 4. Fortaleza y sustento.
Diego: 5. Impecable.
Escudero: 3. Correcto en todo.
Ademo: 2. De recorrido estrecho.
Lucas: 4. Gobernador y sólido.
Rubén: 5. Juega y hace jugar. Y todo muy bien.
Jaume: 5. Brillante y mágico.
Ureña: 4. Agudo y acertado.
Espiau: 4. Perfecto en su papel de delantero.
Pereira: 3. Trabajador y presente.
Joaquín: 2. Lo intentó y batalló.
Saidu: 2. Cumplidor.
Pau Sans: 3. Goleó y se reconcilió.
Pinilla: 3. Volvió con voluntad y estilo.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello