Nàstic, 2 – Real Zaragoza, 0
Camino oxidado
El cabezazo de Bakis en el minuto 1 de partido le partió la mandíbula futbolística al Real de Zaragoza con una virulencia inusitada. Veinte horas después aún resuena en los corazones del zaragocismo el alarido del turco en su celebración. Eso y que el centro partió de las botas de Eugeni, otro exzaragocista con el colmillo afilado, son dos detalles que aún hacen más dolorosa la derrota de ayer ante el Nàstic.
Era la jornada uno de una Liga de los Horrores que puede convertirse en un tormento. Para que eso no suceda este equipo debe encontrar el sendero de la eficacia. De eso va esto: de lograr objetivos y conseguir logros. No vale con unas formas bonitas y un continente esplendoroso. No sirve si no hay un fondo sustancioso y un contenido valioso.
Con fuegos de artificio que solo iluminan la noche durante un segundo no se alumbra el futuro. Porque eso le ocurrió ayer al Zaragoza. Recibió un gol en el minuto uno y lo hizo a balón parado. Además, lo encajó gracias al buen hacer de dos jugadores que aquí no nos dieron casi nada. Otro capítulo más de este infame libro que el equipo aragonés lleva escribiendo desde hace dos décadas.
Gol en el minuto uno, decíamos. Afortunadamente el equipo supo mantener el libreto diseñado por Ibai y sostuvo el guión. Empezó a trabajar con balón y a ejercer de equipo grande. Había idea, combinación y tránsito de balón. Lamentablemente, ninguna de sus acciones llegó a buen final. Pau alborotaba la defensa catalana y ejercía de amenaza, pero ni él ni Delgado ni Cuenca, en sendas coasiones, lograron el gol que habría equilibrado el choque.
La fórmula habilitada por los blanquillos conllevaba ciertos riesgos defensivos. De ello se aprovechó el Nàstic, bien apoyado em Meshak. El jugador gabonés consiguió desquiciar a la medular aragonesa. La mejor prueba es que varios jugadores zaragocistas tuvieron que recurrir al agarron para evitar que se les fuera de control. Resultado: nada menos que tres amarillas cayeron del bando del león. No es mal botín.
En medio de la ineficacia de los de Ibai, Bakis volvió a poner a prueba a Westerveld con un gran chut que, tras tocar el portero neerlandés, acabó golpeando el palo. Fue otro aviso envenenado al que respondió el Zaragoza con una enrevesada jugada de ataque que acabó con un gran disparo de Terrer que despejó Ayesa con un gesto inverosímil.
Ciertamente el empate habría sido un resultado más justo para llegar al descanso, pero el fútbol, este también, consiste en manejar muy bien cada acción en las áreas. Si no se logra, se fracasa. En todo caso, el zaragocismo respiró hondo esos minutos y esperó que la segunda parte fuese la confirmación de lo que el equipo insinuó durante la primera.
No sería así. Al regreso de nuevo Bakis mostró su osadía aproverchando un despiste descimunal de la zaga. No fue gol, pero ens eguida vimos ue cualquier mal gesto podría acabar con el partido pintado de rojo. Ibai movió el banquillo y retiró a Cuenca y Escudero, desafortunados, y metió en el pasto a Vadillo y Pereira. Con ellos la banda izquierda ganó en profundidad y se veía una mayor facilidad para progresar en ataque. También creció algo el equipo con la entrada de Tobajas por Jardí. Eso pudo haberse traducido si el enorme disparo de Vadillo tras jugada individual no se hubiera encontrado con el arguero. Habría sido el gol de la jornada, pero estábamos ya en un momento en que el equipo buscaba más la acción individual que el juego colectivo.
El Nàstic navegaba con el viento a favor. Bien ordenado y con su piezas ajustadas, resistió con cierta comodidad los ataques del rival. Ibai se decidió a ir con todo y apostó alf inal por Rubén Díez y Ademo, pero todo fue en vano. Es más: todo fue peor. En un claro desajuste dfeensivo, cuando el Zaragoza buscaba desesperadamente el gol del empate, Segura se escapó, encaró a Westerveld y lo batió, dejando el marcador en un 2-0 imposible de levantar.
Partido, así, con fases engañosamente bonitas aunque insuficientes para transitar por esta categoría dura, áspera y llena de alambradas oxidadas que nos van a dejar la piel llena de heridas infectadas como no identifiquemos bien las señales.
FICHA TÉCNICA
- Titulares: Gaizka Ayesa; Joseda (José David), José Amo, Van Rijn, Royo; Montalvo, Meshak, Eugeni Valderrama; Prohens, Katsushima (Shin) y Sinan Bakis.
- Sustituciones:
- Segura por Eugeni (Min. 62).
- Oriol por Katsushima (Min. 80).
- Diego Gómez por Bakis (Min. 80).
- Titulares: Westerveld; Gabilondo, Tachi, Barrachina, Sergio Escudero; Ander Herrera, Lucas Terrer, Marcos Cuenca; Jardí, Pau Sans y Joaquín Delgado.
- Sustituciones:
- Vadillo por Marcos Cuenca (Min. 55).
- Pereira por Sergio Escudero (Min. 55).
- Tobajas por Jardí (Min. 71).
- Ademo por Lucas Terrer (Min. 81).
- Rubén Díez por Ander Herrera (Min. 81).
Árbitro: Juan Antonio Campos Salinas (Comité murciano).
- Real Zaragoza: Lucas Terrer (28'), Barrachina (41'), Sergio Escudero (44'), Pau Sans (58') y Ander Herrera (79').
- Nàstic de Tarragona: Eugeni Valderrama (43').
CALIFICACIONES
Westerveld: 3. Los goles no fueron cosa suya. Lo que llegó, lo gestionó bien.
Gabilondo: 2. Irregular. Mejor en ataque que en defensa, donde dejó dudas.
Tachi: 1. Lento y poco seguro.
Escudero: 1. En defensa, flaqueó. Algún balón parado y poco más.
Lucas Terrer: 3. Correcto e inteligente en la gestión.
Ander: 2. El balón con él tiene sentido. Físicamente, le falta.
Jaume Jardí: 1. Muy poco protagonista.
Cuenca: 1. Gestos aislados y poca continuidad.
Pau: 3. Inquietante y penetrante. Le faltó concretar.
Joaquín Delgado: 1. No acertó. La tuvo pero erró.
Pereira: 1. Le faltó osadía y verticalidad.
Vadillo: 3. Lo intentó y superó a su par. Casi logra un gran gol.
Tobajas: 1. Algunas acciones verticales pero sin contenido.
Rubén Díez: S. C.
Ademo: s. C.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello