Real Zaragoza, 1 – FC Cartagena, 0
Cabe creer
Sonríe el Ibercaja; sonríe el león. La afición zaragocista cerró la noche con una sonora ovación y un suspiro de alivio porque lo que tenía que ocurrir, ocurrió, y el Zaragoza obtuvo su tercera victoria consecutiva. Con más sufrimiento del necesario, pero con la solvencia que se le pide en esta categoría a cualquier equipo que aspire a lo máximo.
El gol de Jaume Jardí fue la firma de un partido que, en un análisis global, mereció ganar el equipo de Ibai, pero que bien se pudo poner muy gris de haberse resuelto alguna de las ocasiones de su rival. El Cartagena supo jugar sus bazas y detallar una apuesta futbolística interesante que puede llevarle a situaciones favorables.
Comenzó el partido con una novedad de alto voltaje: la no convocatoria de Ander por un problema de espalda. Eso, y que Ibai ya había anunciado una modificación del sistema y de algunas de sus piezas, propició la presencia de Rubén Díez, jugador que acabaría siendo de los más notables de la tarde. Además, el Zaragoza prescindió de un delantero puro, Joaquín, y asumió un dibujo con Vadillo afilando la lanza y un sustento en el centro del campo que propiciaba las incursiones de Sangalli. Por la otra banda, Pereira y Ureña —otra de las novedades— construían situaciones de peligro que, eso sí, no se finalizaron con gol.
Fue una primera parte favorable a los blanquillos. En ello tuvo mucho que ver la movilidad del equipo y las asociaciones, que cada vez son más claras y fructíferas. En el centro del campo, Terrer y Ademo mezclaron muy bien, tanto para hilar el juego como para obturar las contras de los cartageneros. Eso hizo posible que Rubén tejiese un modelo de juego en el que su último pase fue convirtiéndose en una solución casi letal. El pase que le filtró a Vadillo y que casi acaba en gol fue una de esas jugadas que hacía mucho tiempo que no disfrutábamos.
El propio Rubén disfrutó de una ocasión que le habría dado todo el sentido a la propuesta zaragocista. Lástima que su chut acabase golpeando el poste izquierdo de Lucho. Esa fase de claro dominio local se truncó con un par de acciones del Cartagena, que amenazó sobre todo con un centro de Ajenjo que anuló Westerveld; con un posible penalti de Ademo a Dacosta que el árbitro desestimó incluso después de entrar en la jugada el VAR pero, sobre todo, con un cabezazo deficiente del propio Dacosta tras un error garrafal del portero zaragocista.
Se llegó al descanso con empate. La vuelta al campo generó angustia en la afición zaragocista. El Cartagena entró al partido muy activado. Incluso dispuso de una ocasión muy clara de Iban Ribeiro, que erró estrepitosamente. Así y todo, esto es fútbol, hermano, y este deporte te da y te quita sin preguntar. Un balón suelto en el borde del área defensiva del Zaragoza lo recogió Vadillo, que salió disparado como una flecha. Cuando empezaba a obtener ventaja, sufrió una durísima entrada de Mvondo por la que fue expulsado. Tan solo dos minutos después, Ureña hizo muy bien su trabajo y ejerció de extremo. Desbordó por su banda a su par y puso un centro medido en el área para que Jardí rematase de cabeza, logrando el 1-0.
El gol invitó a Ibai a mover el banquillo y retiró a Rubén y a Pereira del campo por Joaquín y Escudero. No pasó mucho tiempo para darnos cuenta de que los cambios le habían restado dinamismo y sentido al equipo aragonés. Sus jugadores no entendieron bien la situación, aunque aun así fuesen capaces de generar algunas situaciones favorables, como un disparo de Jardí que despejó Lucho y otra ocasión, muy clara, de Pau que también detuvo el portero del Efesé. Junto a ellos, Vadillo, ya escorado a la banda izquierda por la presencia de Joaquín, también fue actor de varias acciones verticales dignas de premio.
El último tramo del partido sirvió para que Westerveld se marcase una salida errática que a punto estuvo de costar muy cara y para que el Cartagena quisiera creer en el empate. Afortunadamente, los blanquillos sujetaron bien el choque y defendieron razonablemente bien el resultado. La victoria, trabajada y justa, sirve para acercarse a la cabeza de la tabla y, sobre todo, enseñarle al mundo que el equipo cuenta con variables, soluciones y respuestas. Es un argumento de peso que anima a pensar en nuevos logros y continuar con una línea de crecimiento y mejora.
FICHA TÉCNICA
Real Zaragoza (Entrenador: Ibai Gómez):
Westerveld; Sangalli, Rubo Iranzo, Diego González, Pereira (Escudero, m.57); Lucas Terrer, Peter Ademo; Rubén Díez (Joaquín Delgado, m.57) Jaume Jardí (Marcos Cuenca, m.82), Ureña (Pau Sans, m.64) y Vadillo (Gabilondo, m.82).
FC Cartagena (Entrenador: Íñigo Vélez):
Lucho García; Marc Jurado (Perejón, m.61), Baz, Luca Löhr, Adrián Corral; De Blasis, Jean Jules Mvondo; Toni Villa (Álex Guti, m.61), Ajenjo, Dacosta (Richarte, m.90), Iban Ribeiro (Marcos Moreno, m.76).
Árbitro: David López Jiménez (Comité Catalán)
Tarjetas y Amonestaciones
Tarjetas amarillas
- Real Zaragoza: Rubo Iranzo (m.39) y Rubén Díez (m.56)
- FC Cartagena: Marc Jurado (m.10), Baz (m.18) y Löhr (92).
Tarjeta roja
- FC Cartagena: Jean Jules Mvondo (m.49)
Goles: 1-0, m. 51. Jaume Jardí
CALIFICACIONES
Westerveld: 2. Un par de errores manchan una actuación correcta.
Sangalli: 4. Veteranía y sabiduría táctica.
Rubo: 4. Dinámico y listo en el corte.
Diego González: 4. Sobrio y sereno.
Pereira: 2. Le costó manejar la banda.
Lucas Terrer: 4. Perfecto en el manejo del equipo.
Ademo: 4. Físicamente, perfecto. Controla y sujeta al equipo.
Rubén Díez: 5. El mejor. El juego brilló con él.
Jaume Jardí: 4. De nuevo goleó. Es fundamental.
Vadillo: 4. Vertical, incisivo y peligroso.
Ureña: 3. La jugada del gol, impecable. Algo irregular.
Escudero: 3. Cumplió con experiencia.
Joaquín: 2. No conectó del todo con el partido.
Pau Sans: 3. Inquieto, bullidor y amenazante.
Cuenca: 2. Intentó algunas acciones.
Gabilondo: 2. Discreto.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello