Adiós, Segunda División. Hola, Infierno. Lo hemos conseguido. Ya somos equipo de 1ª RFEF. Ayer no se ganó al Sporting y además el Ibercaja lloró. La indiferencia se apoderó del alma zaragocista y tan solo una tímida protesta hacia la directiva iluminó levemente la noche de mayo, pero todo fue inútil, todo era ya inútil. Los jugadores se quitaron las caretas (¿serán estas las caretas a las que se refería el decadente López?) y nos enseñaron todas sus miserias. Mal, muy mal. El partido fue el certificado de defunción. Ya hemos caído.
David Navarro había acudido a un tenue discurso de activación de la esperanza en los prolegómenos del partido y quien más quien menos guardábamos la confianza de una victoria, pero no se dio. Con la novedad de Saidu como ancla y Tasende y Juan Sebastián de laterales, el equipo propició en los primeros minutos algunas aproximaciones que no fertilizaron. Enfrente, un Sporting displicente jugaba a la taba porque no necesitaba más. Así y todo, se nos ponían los pelos de punta cada vez que se acercaban a nuestra área. Al mismo tiempo, algunos jugadores blanquillos cometían errores injustificables o, simplemente, mostraban un bloqueo mental y futbolístico que les impedía hilar ni una sola frase con sentido.
A mitad de la primera parte la grada activó la protesta (me ahorro el adjetivo) que consistía en arrojar billetes con el careto de Jorge Mas, pero ni el presidente ausente (esto está muy de moda) ni los de las moquetas repulidas se dieron por enterados. Es de justicia mencionar que la grada de animación no ocuparía su espacio hasta la segunda parte, pero tampoco este gesto pareció provocar ninguna reacción en los jugadores, que mantuvieron el mismo tono indolente que les había llevado a mostrar un latido apagado y falto de sangre. Así las cosas, corrían los minutos y nuestra única esperanza era el milagro. Algún chut lejano y nada más.
Mira por donde, esto sí que ocurrió. Un balón suelto dio un par de botes después de que el pecho de Seidu lo amortiguara y el chico no lo dudó. Enganchó un buen chut que acabó en el fondo de la red de Yáñez, que ni se movió. Sí lo había hecho un minuto antes cuando realizó una estupenda parada. Sin embargo, la alegría duró tan solo seis minutos. Un córner, de nuevo una jugada a balón parada, fue suficiente para que el Sporting empatase. ¡Qué mal defiende este equipo!
Como a este perro le acuden todas las pulgas, unos minutos más tarde, exactamente en el minuto 33, el trencilla pitó un penalty a favor de los asturianos. En primera instancia Adrián lo detuvo, pero no se quedó conforme con la ejecución el colegiado, así que mandó repetir para, ahora sí, certificar el 1-2. Si el equipo ya se había caído con el empate, este segundo gol fue casi determinante.
La segunda parte nos trajo la inclusión de Kodro y Moyano por Rado, lesionado de nuevo, y Cuenca. Se buscó que el aguijón se alargase y tratar de hacer algo de daño a la adormilada zaga sportinguista, buscando un mayor control de balón y algo más de madurez, pero muy poco cambió el paisaje. Se mejoró en la combinación aunque el ataque seguía estéril, pero se perdió en la recuperación, con lo que el Sporting se acercaba con más peligro aún. Y ahí morimos. El equipo poco a poco fue bajando los brazos y las contras del contrario anunciaban peligro en cada una de ellas.
Hasta en dos ocasiones pudo subir el 1-3 al marcador. Una de ellas la evitó Adrián con una gran parada a cabezazo de Coundoul. David Navarro, apagado como un candil sin aceite, tiró de banquillo para introducir a Tobajas, Álex y Larios. Tres cambios para certificar la nada, el vacío más absoluto. El Ibercaja, poco a poco, se fue desmoronando. La hinchada blanquilla veía cómo la desolación cubría con un espeso manto el cielo zaragozano. Todo se derrumbaba. Y faltaba el cierre. Grotesco, esperpéntico, ridículo. Valle-Inclán no lo habría descrito ni escrito mejor.
Toni Moya sacó una falta lateral. El balón rebotó en la cabeza del único defensor de la barrera y el balón llegó a los pies de Amadou quien, en solitaria cabalgada, logró el tercer gol con la portería vacía, pues Adrián había subido a rematar.
El resultado era un hierro al rojo vivo penetrando en las carnes del zaragocismo, que ya no pudo aguantar por más tiempo la indignidad y proclamó su ira con gritos y discreta bronca. Nada que ver con las extraordinarias protestas que los más veteranos recordamos haber vivido en nuestro estadio en épocas pasadas.
Esta es la crónica. Este es el (pobre) relato de un (pobre) partido protagonizado por unos (paupérrimos) jugadores que no supieron hacer honor a la camiseta que vestían y cuyo escudo les pesa muchísimo y por unos dirigentes y unas élites que han perdido el norte y han sepultado a un club con paladas de nepotismo e incapacidad manifiesta. Ahí queda eso, hermanos. A partir de ahora, máxima exigencia. A todos. Y a la afición que la dejen, que nos dejen en paz, pues no hay ninguna como esta en ningún lugar del mundo. Se acabó.
Real Zaragoza:
A. Rodríguez, J. Sebastián (Gomes 74′), Tasende (Larios 74′), Keidi Bare, Toni Moya, Dani Gómez, Radovanovic (Sebas Moyano 46′), J. El Yamiq, Cuenca (Kenan Kodro 46′), Hugo Pinilla (Tobajas 79′) y Saidu.
R Sporting Gijón:
Yáñez, Guille Rosas (Kevin V. 54′), Pablo Vázquez, Perrin, A. Cuenca, Pablo García (Diego Sánchez 85′), Manu R., Corredera, Justin (Amadou 68′), Gelabert (J. Bernal 68′) y Gaspar.
Goles:
1-0 Saidu (23′). 1-1 Perrin (29′). 1-2 Corredera de penalti (40′). 1-3 Amadou (90 + 5′).
Árbitro:
Jon Ander González amonestó con tarjeta amarilla al jugador local A. Rodríguez (39′) y a los sportinguistas Pablo García (60′), Yáñez (65′) y J. Bernal /79′).
Adrián: 3. El mejor. Un penalty parado y un par de intervenciones muy buenas.
Juan Sebastián: 1. Frágil en defensa y escaso en ataque.
El Yamiq: 0. Anulado y oculto.
Radovanovic: 0. Inoperante y desbordado.
Tasende: 1. Desubicado atrás y desorientado en lo ofensivo.
Saidu: 2. Marcó un buen gol aunque estuvo muy agitado.
Keidi: 2. Lo intentó todo, pero muy desconectado.
Toni Moya: 0. Partido nefasto. El tercer gol lo provocó él con su error.
Cuenca: 1. Agitado pero muy inexacto.
Pinilla: 1. Hueco de juego y lejos del fútbol.
Dani Gómez: 1. Buscó algún hueco pero no lo encontró.
Kodro: 0. No aportó nada.
Moyano: 1. Muy oscuro.
Tobajas: 1. Debutó.
Larios: 0. Nada que decir.
Álex: 0. Errático.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello