¿Cómo escribir? ¿Cómo hallar esas palabras que ni el propio Keidi sabe dónde habitan? ¿Cómo enfrentarse al folio en blanco una jornada más, cuando la muerte deportiva ya es, definitivamente, tu más leal compañera?
El Real Zaragoza se acerca con paso firme al abismo y las primeras piedrecillas ya ruedan por la ladera del acantilado empujadas por la torpeza de un equipo incapaz de quererse a sí mismo. Lo de ayer en Valladolid se parece mucho más a un suicidio que a un golpe del enemigo. Hasta eso da vergüenza, caer ante un rival mediocre y pobre que solo tuvo que poner la cabeza para meter un gol en un córner en el minuto tres. Mejor así. Si hay que caer, que sea pronto, que duele menos.
Este equipo no maneja ningún registro. Ni defensiva ni ofensivamente es capaz de gestionar las situaciones del juego. David Navarro, ya claramente derrotado anímica y futbolísticamente, dispuso algunos cambios. Juan Sebastián salió por Aguirregabiria, lesionado, y Keidi y Toni Moya formaron el doble pivote. Arriba, la entrada de Cuenca como impulso. No hubo tiempo de comprobar si la propuesta era buena. El gol temprano de Latasa destrozó a los avispas.
Nadie en el equipo tomó el mando. El Valladolid se ajustó y esperó al Zaragoza, pero el conjunto aragonés no apareció en toda la tarde. Aun pudo aumentar su ventaja con un remate del turolense Tomeo, porque la defensa temblaba como un flan recién hecho. Insua estaba ausente y El Yamiq no apareció como ese comandante que imaginamos cuando regresó a Zaragoza. Mal, un desastre, un tormento, una tormenta de incertidumbres. El centro del campo no carburaba. Ni Keidi, muy agitado, ni Toni Moya, aturdido, sabían qué hacer y arriba, lo de siempre. Rober era el único jugador con algo de fútbol pero al estar completamente solo sus mil intentos no eran suficiente para acercarnos al empate.
El último cuarto de hora fue el periodo más parecido a lo que debe ser un partido de fútbol. Vimos a Dani Gómez chutando a puerta pero mal y luego él mismo puso en apuros a Aceves, que resolvió bien. Eso fue todo antes del descanso. Al volver, entró Gomes por El Yamiq, tocado físicamente. El equipo mejoró, tratando de darle forma a una posible reacción. Pareció recuperar aquel buen tono en la presión con que nos ilusionó hace unas semanas e intuimos que había más sentido en el juego y una mejor disposición táctica.
Los gestos técnicos adecuados, tan importantes en el fútbol, aparecieron por primera vez en mucho tiempo y hasta el centro del campo se parecía algo a lo que debe ser una sala de máquinas correctamente engrasada. Insua casi logra el empate al rematar una falta botada por Rober y Toni Moya enganchó un buen chut desde fuera del área que rechazó el portero violeta. Poco después, Kodro remataría un centro de Dani Gómez pero el balón se tropezó con el poste. Había cierta vida, sin embargo este equipo está tan deshilachado que no confirma ninguna de sus intenciones.
Para confirmar la destrucción, Soberón fue expulsado tras una durísima entrada a Latasa apenas unos minutos después de saltar al verde. Demasiadas pulgas para este famélico can. Fue el portazo a cualquier mínima esperanza de lograr al menos la igualada, porque en el minuto 85 Gomes, que había jugado un aseado partido, cometió un error que propició el 2-0 pucelano.
No hay mucho más que relatar. Este equipo, sus dirigentes, sus técnicos, sus jugadores no merecen ni una línea más. Como mucho, nuestro rechazo y el fuego de nuestra indignación. Y los responsables que habitan espacios enmoquetados, nuestro desprecio. Es posible que la historia los juzgue en el futuro. Al zaragocismo no le hace falta esperar. La propiedad es culpable.
R Valladolid CF:
Aceves; Alejo, Tomeo, David Torres, Clerc; Ponceau (Marcos André, m.70), Juric, Lachuer (Maroto, m.62); Peter (Sanseviero, m.62), Latasa (Amath, m.84), Biuk (Carvajal, m.84).
Real Zaragoza:
Adrián Rodríguez; Juan Sebastián, Insua (Mario Soberón, m.77), El Jamiq (Alejandro Gomes, m.46), Larios; Keidi Bare, Toni Moya; Francho (Kodro, m.64), Rober, Cuenca (Hugo Pinilla, m.56); Dani Gómez (Pomares, m.77).
Goles:
1-0, M.3: Latasa. 2-0, M.86: Carvajal.
Árbitro:
Andrés Fuentes Molina (Comité valenciano). Amonestó a los locales Biuk (m.23), David Torres (m.41), Ponceau (m.57), Lachuer (m.58), Mario Maroto (m.66), y a los visitantes Insua (m.15), El Yamiq (m.45), Pomares (m.79), Larios (m.90). Además, mostró roja directa a Soberón (m.81).
Adrián: 1. Mostró inestabilidad.
Juan Sebastián: 1. Sufrió mucho con Buik.
Insua: 0. Impropio.
El Yamiq: 0. Inaceptable.
Larios: 2. Correcto en defensa, ausente en ataque.
Keidi: 2. Muy agitado.
Moya: 2. Flojo al principio, se recuperó.
Francho: 3. Luchó y entregó el alma.
Cuenca: 1. Muy bien marcado.
Rober: 4. El mejor. Solo su luz iluminó al equipo.
Dani Gómez: 2. Activo y voluntarioso.
Álex: 2. El error final oscurece su trabajo.
Pinilla: 0. Ausente.
Kodro: 2. Hizo su trabajo. Un balón al poste.
Soberón: 0. Sin palabras.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello