La primera jornada de la temporada 25-26 llegó con un disgusto debajo del
brazo. La presencia en Anoeta supuso la primera decepción de las muchas que
amenazan con visitarnos si Gabi e Indias no le ponen remedio a los problemas
que asoman por la esquina del club aragonés. Una derrota ante el filial txuri
urdin no es la mejor noticia y así lo está viviendo la inmortal afición zaragocista,
que hace poco caso al discurso de su entrenador. O ninguno.
El Real Zaragoza saltó al césped del estadio donostiarra acompañado por los
cánticos de aliento de mil hinchas inasequibles al desaliento. Empjuados por el
calor de su gente los chicos avispa jugaron unos primeros minutos
estimulantes, con brío y buenas intenciones, pero poco a poco se deshizo en el
fiemo de su débil estructura táctica y acabó enredado en su inoperancia
futbolística.
El equipo es frágil en su disposición y nota que le faltan algunas piezas de
calidad y empaque. Ese mensaje también lo trasladó Gabi con los movimientos
que realizó, sobre todo en defensa. La elección de jugadores compuso un
puzzle de difícil lectura, como demostró el hecho de que acabase jugando con
cuatro laterales. Lo demás, razonable.
En las bandas habitan dos jugadores interesantes, Moyano y Paulino. Sobre
todo este último, ágil y hábil agitador capaz de desestabilizar las defensas y
preocupar al contrario con sus dinámicos gestos. Quizás le falte el último pase
y afinar el remate, aunque no se le ha llamdo específicamente para ello. Así, se
generaron varias dinámicas peligrosas, pero ayer se intuyó que el Zaragoza no
tiene un rematador de área puro. Eso puede suponer un problema según cómo
juegue.
En esta primera hora el equipo de Gabi botó hasta ocho córners y dispuso de
alguna ocasión a saque de falta directa, especialmente una en el minuto 14 a
cargo de Aketxe que detuvo con dificultad Fraga. Eso fue todo. Enfrente, el
típico equipo filial. Joven, descarado, libre de prejuicios y con algunos
pespuntes sueltos. Y peligroso. Estos equipos suelen tener virtudes y defectos
a partes iguales y según discurra el río sale cara o cruz. Ayer era el día de la
cara.
En el minuto 16 Gorosabel disparó un buen chut que despejó Adrián
Rodríguez. Bien. Sin embargo, en el 34 nadie pudo hacer nada para evitar un
contragolpe que culminó Ochieng aprovechando un chandrío defensivo propio
de equipos poco cocinados. Fue el 1-0 que provocó que el quipo torciese el
gesto y la afición descubriese que aún quedan muchos fantasmas que
espantar.
El Zaragoza intentaba hacer cosas, pero pocas con buen sentido y ninguna con
acierto. Moyano era el más activo en este tramo, si bien las faltas que sufrió y
la soledad en la que vivió no fueron los mejores argumentos para equilibrar el
partido. De ese período en el que la Real B se acomodó en su casa, anotamos
un par de remates del cordobés, sobre todo uno en el minuto 41 que rechazó
bien Fraga. Y hasta ahí, la primera parte.
Llegó el descanso y aunque luego supimos que Radovanovic le pidió el cambio
en la caseta, Gabi mantuvo a sus once elegidos. Los primeros minutos fueron
de dominio aragonés, pero sin sustancia. Así, en el 56 entraron Soberón y
Calero por Rado y Dani Gómez. Su objetivo, darle más profundidad al ataque y
desestabilizar a los jóvenes jugadores vascos. Eso supuso que Juan Sebastián
pasase al centro de la defensa, conformando esa extraña figura que ya hemos
comentado con cuatro laterales en la cobertura.
En los minutos centrales de ese tramo se produjeron algunas jugadas cercanas
al gol. La primera en el 59, cuando una incursión lateral de Tasende acabó con
el balón en el punto de penalty. Ahí apareció Aketxe, cuyo remate rechazó
Fraga cuando casi se cantaba el gol. Diez minutos más tarde fue Soberón el
que rozó el éxito, pero la falta que ejecutó golpeó la red por fuera.
Llegó el momento de echar mano de Pau Sans, buscando sus caracoleos y sus
fintas. Tampoco resultó. Demasiado lejos del área, sus controles pierden
eficacia y no dañan la coraza del contrario. Además, Soberón tampoco
encontró el lugar adecuado para abrir vías de agua en la defensa local. Para
más información, Bazdar entró al césped cuando quedaban dos minutos y Toni
Moya, ni jugó. Hum, hay decisiones que señalan caminos.
El partido murió poco a poco y sirvió para mostrar un paisaje nítido: cuando los
equipos se encierran en sus dominios, al Real Zaragoza se le hace un mundo.
No hay finura, ni rapidez, ni talento ni fantasía para abrir latas tan cerradas.
Ayer se vio y lo peor es que el discurso posterior daña la esperanza y la ilusión.
No, no es verdad que jugando así se vayan a ganar el 95% de los partidos.
Real Sociedad B:
Fraga; Dadie, Luken Beitia, Peru Rodríguez (Kazunari Kita, min.69), Agote; Gorka Gorosabel, Tomás Carbonell, Mikel Rodríguez (Lebarbier, min.62); Mariezkurrena (Carrera, min.62), Orobengoa y Ochieng (Astiazaran, min.83).
Real Zaragoza:
Adrián Rodríguez; Tasende, Radovanovic (Calero, min.56), Pomares, Serrano; Raúl Guti, Francho; Paulino (Bazdar. min.87), Sebas Moyano, Aketxe (Pau Sans, min.70) y Dani Gómez (Soberón, min. 56).
Goles:
1-0, m.33: Ochieng
Árbitro:
Sr. Miguel González (Comité Asturiano). Amonestó a Mikel Rodríguez, Gorosabel, Mariezkurrena, Sebas Moyano, Radovanovic y Tomás Carbonell.
Incidencias:
Partido de la Jornada 1 de LaLiga Hypermotion 2025-26 disputado en Anoeta.
Adrián: 2. Correcto. Hizo una buena parada.
Juan Sebastián: 2. Hizo lo que debía. Se encuentra a gusto en el carril
ofensivo.
Radovanovic: 1. Justo físicamente, no cerró vías.
Pomares: 1. Le ubicaron en un espacio que no domina.
Tasende: 1. Cometió errores no forzados. Su espalda es un vacío.
Francho: 1. Buscó y se buscó. No fue importante.
Guti: 1. Deambuló por lugares intrascendentes.
Paulino: 3. El más afilado, provocó inestablidad en la defensa.
Moyano: 2. Muy decidido, le faltó concreción.
Aketxe: 1. Desvaído y superficial.
Dani Gómez: 1. No pisó el área y no fue peligroso.
Soberón: 1. Salvo una falta directa, no apareció.
Calero: 2. Buscó hacer daño en ataque.
Pau Sans: 1. Tan lejos del área se extravía.
Bazdar: S.C.: 1. Cuatro goles.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello